Pedagogía Marianita

Paradigma Pedagógico Marianita

El paradigma pedagógico marianita es un instrumento universal para la educación marianita, se centra en el marco de la vida y praxis de Mercedes de Jesús, que puede ser utilizado y fundamentado en cada Centro educativo y se determina en los siguientes.

• Pedagogía Evangelizadora
• Pedagogía de la Misericordia
• Pedagogía del Testimonio y Coherencia
• Pedagogía de la Justicia
• Pedagogía de la Ternura y Firmeza
• Pedagogía de la Corrección Fraterna
• Pedagogía del Diálogo
• Pedagogía de la Esperanza
• Pedagogía de la Búsqueda
• Pedagogía de la Confianza
• Pedagogía del Silencio
• Pedagogía del Acompañamiento
• Pedagogía Comunitaria
• Pedagogía de la Solidaridad
• Pedagogía de los Procesos
• Pedagogía de la Búsqueda
• Pedagogía del Trabajo

Para conocer a profundidad cada punto sobre la Pedagogía Marianita, por favor descargar el documento digital haciendo Clik Aquí.

Valores Carismáticos

• Amor Misericordioso 
• Humildad 
• Ternura 
• Firmeza 

 
Monograma JHS

Marca y Sello de Pertenencia a Jesús
Una realidad espiritual, rica y fascinante esconde el sello JHS para las Hijas de Mercedes de Jesús, las Marianitas. Herencia auténtica de su Fundadora. “Para, Mercedes llevar el nombre Jesús grabado en su ser es de importancia fundamental”. Veamos por qué, en dos acontecimientos primigenios, el cambio de apellido y la grabación del sello. Por favor descargar el documento digital haciendo Clik Aquí

 

Historia de la Comunidad Marianita en Guayaquil

El 18 de octubre de 1906, la Comunidad de Hermanas Marianitas se traslada a la hospitalaria y culta ciudad de Guayaquil, con el objeto dedicarse a la educación de las niñas desvalidas y de las niñas huérfanas de la época.

Una tarde de aquel 1906 en la Casa madre de la Comunidad Marianita, la religiosa guayaquileña Judith Oyarvide conversaba con la Madre General de aquel entonces, María del Corazón de Jesús Uquillas. Esa tarde en que conversaban las dos, las crónicas de la Comunidad registran el siguiente diálogo: 

Madre María, fundemos una Casa en mi ciudad natal ¿Cree usted que sería posible fundar una Casa en Guayaquil?,
-¿Por qué no Madre?, pero ¿Dónde se hospedarían?
-¡En casa de mis hermanas!, contestó la madre Judith.

Justo en ese momento, la madre Mercedes Plaza, colombiana de muchos méritos y que gozaba de la confianza de la Madre María, ingresaba en la sala. Sin perder tiempo, la madre Judith dijo: Madre, ¡mándeme con la madre Mercedes y le ofrezco la fundación!, La madre María Uquillas aceptó; a pesar de que el naciente Instituto Marianita experimentaba muchas penalidades económicas en aquella época. 
De hecho, el nuevo gobierno del Ecuador se oponía a que la educación fuera dirigida por las religiosas y les privó del financiamiento que había sido adjudicado por el gobierno anterior. 

Aquella tarde, el entusiasmo y la generosidad de la madre Judith hicieron que la madre María Uquillas, sin pensarlo demasiado, dispusiera que la madre Judith y la madre Mercedes viajaran juntas a Guayaquil para estudiar la posibilidad de la fundación. 

Corría, como habíamos dicho, el año 1906, y fue el 6 de octubre cuando la familia Oyarvide recibió a las religiosas en Guayaquil. Y sucedió que, al día siguiente, cuando participan de la Eucaristía en el templo de la Victoria, el padre francés Félix Rousille, que allí vivía, al verlas se les acercó y les preguntó el motivo de su presencia. Ellas le manifestaron que venían con el propósito de establecer un orfanato en Guayaquil. Entonces, el Padre Rousille les dijo que su visita era una gran coincidencia, pues él tenía un proyecto semejante de fundación. De hecho, ya contaba con los recursos necesarios y podía entregarles la obra. Como si todo hubiera estado premeditado, con gran naturalidad las citó para llevarlas al día  siguiente al lugar dónde funcionaría el orfanato. 

Al otro día, después de la Sagrada Eucaristía, Las Hnas. Judith y Mercedes salieron con el Padre Rousille a conocer la casa. Caminaron mucho hasta que al fin llegaron a una pequeña construcción de caña fuera de la ciudad. En uno de los pilares de la entrada se encontraba atado un asno, y, subiendo por unas gradas labradas en un tronco, llegaron a un segundo piso donde estaba sentada una señora gorda y trigueña, impasible.

El Padre Rousille les dijo: Aquí tienen madres la casa que Dios les ha deparado. La señora que está aquí irá al mercado todos los días a recoger la limosna con el asnito que está amarrado abajo. Las religiosas aceptaron con naturalidad, y aún con alegría aquel lugar: le dijeron al padre Rousille que estaban dispuestas a iniciar allí su misión. Cuando se despidieron del Padre, las religiosas se miraron la una a la otra muy sonreídas, pues la 
situación que se les presentaba era rara y algo jocosa.

Al día siguiente, las hermanas fueron como de costumbre a la Eucaristía. Al finalizar esta, el Padre se les acercó de nuevo y, con bondad, les dijo: Mis buenas Madres, lo que les hice ayer fue una prueba. He quedado edificado de su humildad: esa no es la verdadera casa para ustedes. El Padre Rousille había querido probar la capacidad de las hermanas para adaptarse al difícil medio donde vivían las personas pobres de Guayaquil. Así que, al momento, las invitó a acompañarle para que conocieran el lugar donde realmente vivirían.

Caminaron unos pasos y llegaron a una construcción de madera que estaba por terminarse y que ofrecía las comodidades suficientes y el espacio adecuado en el que la Madre Judith y la Madre Mercedes podían habitar y atender con comodidad al futuro orfanato. Para el 26 de octubre Judith y Mercedes, con posibilidades reales de consolidar su misión, comunicaron a la Madre General la buena noticia. Ella, exteriorizando todo su entusiasmo, dispuso que viajaran cinco religiosas solo para fortalecer la nueva obra. Las religiosas designadas arreglaron equipaje y emprendieron decididas el viaje.
A las siete de la noche fueron recibidas por el pueblo que las contemplaba sorprendido. 
De esta manera, el 28 de octubre de 1906, siendo General del Instituto la Madre María del Corazón de Jesús Uquillas Vela y siendo Administrador Apostólico de la Diócesis Monseñor Federico González Suárez, se fundó la Nueva Casa de la Comunidad Marianita en Guayaquil. Fue designada como superiora la Madre Inés del Niño Jesús Tejada, de nacionalidad colombiana. 

Como miembro de la Comunidad, estuvieron:
Madre Judith Oyarvide, guayaquileña. 
Madre Mercedes Plaza, colombiana. 
Madre Sofía Granda y 
Madre Serafina Alvarado, lojanas
Madre Honorina Rivadeneira, guarandeña;
Madre Agustina Mora, de San Miguel de Bolívar.

La obra de Guayaquil registra algunos hechos que fueron interpretados como manifestaciones providenciales. En otra ocasión, durante unos ejercicios espirituales impartidos a las religiosas, el Padre Rousille manifestó: "Para que se afirme esta fundación, Dios pide una ofrenda de entre ustedes". Las Hermanas que lo escucharon quedaron preocupadas por la predicción. Y sucedió que no mucho tiempo después, el 11 de marzo de 1908, la Madre Inés del Niño Jesús, quien tenía fama de santidad, entregaba su alma al Creador. 

La Superiora que reemplazó a la Madre Inés del Niño Jesús fue la Madre María Francisca del Carmen Dávalos, riobambeña, quien ejerció su cargo hasta el 16 de septiembre de 1910. Ella fue una Madre laboriosa y sacrificada; sus méritos personales contribuyeron mucho para que la Comunidad se robusteciera. 

Para 1914, ocho años después de la fundación, la Madre Judith Oyarvide sería la nueva Superiora. En esta ocasión, nuevamente manifestaría su espíritu práctico y entusiasta, proponiendo un giro a la situación de la Comunidad. Ella vio que era mejor independizarse de la Parroquia y adquirir una casa a donde trasladar el orfanato que tan bien llevaban adelante las religiosas. 

En 1922 la Madre Judith, al ser nuevamente elegida Superiora de la Comunidad de Guayaquil, continuó la labor formativa de las niñas y jóvenes de la ciudad que acudían al orfanato. Terminado su periodo, fue trasladada a Babahoyo para dirigir dicha Comunidad.

En 1935, mientras ejercía el cargo de Superiora la Madre María Luisa de la Concepción Ortiz, los padres de familia, conocedores de la sólida formación que se impartía en el orfanato de Mariana de Jesús, le solicitaron que fundaran una escuela, la misma que se inauguró el 30 de abril de 1936 con el nombre de “Mercedes de Jesús Molina”, en honor a nuestra Madre Fundadora que fue una ilustre mujer y santa guayaquileña. La escuela tenía 2 secciones internas y externas. 

En 1936, luego de hacer todos los tramites debidos, se inauguró la escuela de seis grados con el nombre de Mercedes de Jesús Molina (donde actualmente se encuentra la UESMJ Guayaquil), en honor a la 'Fundadora ilustre y Santa Guayaquileña'. Además, se organizó el séptimo, octavo y noveno grado denominado De la Comercial, pues allí se enseñaba Contabilidad, Comercio y otras materias aprobadas por el Ministerio de Educación. 
El 19 de abril de 1958 se recibe la Resolución Ministerial No. 327 como respuesta a la solicitud de la Hna. Celia María de Jesús en el cual se autoriza que a partir del año lectivo 1958 – 1959 se inicie el primer curso de Comercio y Administración en el Colegio Santa Mariana de Jesús, los años subsiguientes las autoridades competentes autorizan el funcionamiento de los demás cursos según las especializaciones solicitadas. 

La  Comunidad de la UESMJ de Guayaquil bajo la dirección de la Madre Celia María Córdova Vivanco, tuvo buena idea de ampliar su radio de acción apostólica hacia el suburbio sur y el 28 de mayo de ese mismo año se inauguró la escuela con el nombre de "Mercedes de Jesús Molina". Dos años después, el 30 de abril de 1960, durante el Superiorato de la Madre Rosa Josefina Bustos Noboa, se abrió la sección secundaria de la UESMJ ‘Santa Mariana de Jesús’ en Guayaquil.

El 4 de octubre de 1989 la Hna. Rectora Teresa Chauvin Hidalgo y de acuerdo al Art. 62 del Reglamento General de Educación, vigente solicitó a la Dirección Provincial de Educación del Guayas, se incorpore a la razón social de dicho establecimiento la denominación de UNIDAD EDUCATIVA SANTA MARIANA DE JESÚS. Dicha solicitud fue atendida con el Oficio No. 0658 y acuerdo al No. 0020 del 11 de enero del 2000 e incorporó al Jardín Mixto, Escuela y Colegio particulares de niñas como UNIDAD EDUCATIVA PARTICULAR SANTA MARIANA DE JESÚS DE GUAYAQUIL, firma Abg. Juan Suárez Méndez Director Provincial de Educación y Cultura del Guayas. 

El 8 de octubre del 2004, mediante Acuerdo No.252 la Dirección Provincial de Educación del Guayas aprueba la aplicación de Innovación Curricular en el nivel de Educación General Básica de Segundo al Décimo año, y el 20 de abril del 2004 y con el Acuerdo No. 252 se aprueba la aplicación del Proyecto Educativo Institucional basado en el Decreto Ejecutivo 1786. La Unidad Educativa Santa Mariana de Jesús a lo largo de sus años de servicio a la comunidad guayaquileña, ha entregado a la sociedad Bachilleres Técnicas en Comercio y Administración, Bachilleratos en Ciencias Unificadas. En la actualidad Bachilleres Técnicas en Comercio y Administración Especialización Contabilidad y Administración. Y a partir del año lectivo 2012 – 2013 la aplicación de Bachillerato General Unificado, iniciando con Primero de Bachillerato. 

Los años pasaron, y aquella semilla de formación había florecido en madres cristianas; en religiosas de nuestra comunidad y de otras Congregaciones; y en varias profesionales. 
Actualmente esta Obra Educativa cuenta con los 3 niveles con el nombre de UNIDAD EDUCATIVA SANTA MARIANA DE JESÚS, para llevar adelante su propuesta de Educación Integral en tierras Guayasenses, recursos que le permiten responder a la exigencia de la sociedad actual en el campo académico, administrativo y de producción. Una propuesta Bachillerato General Unificado opción Ciencias según Acuerdo Ministerial No. 242-11 del 5 de julio del 2011 y Bachillerato General Unificado Técnico Polivalente Contabilidad y Administración. Más aún, cuenta con personal completo de Docentes, Administrativos y Personal de Apoyo con calidad y calidez humana.

Hoy la obra se ha complementado a través del trabajo de las diferentes superioras y hermanas de Comunidad, quienes, con amor al Creador y a sus hermanos, han dejado lo mejor de sus vidas y continúan enriqueciendo esta misión haciendo germinar el Reino de Dios.